Asombro

Fernando tiene 81 años. Es aficionado a la música y a la poesía. El sábado estuvimos en su casa y emocionado, me enseñó una canción que un amigo suyo le había pasado en un disco, sin nombre ni identificación. “No sé de quién es, pero es maravillosa”, me dijo. Era un tema de piano, con aires de tango. “Llevo una semana tratando de sacarla al piano, para escribir su partitura”, afirmó.

Con total naturalidad, saqué mi iPhone, abrí Shazam, acerqué el teléfono al altavoz y en quince segundos tenía toda la información sobre lo que escuchábamos: autor, intérprete, nombre del disco y sello discográfico.

Me metí en Google, hice una búsqueda y conseguí la partitura en PDF. Fernando, con los ojos como platos, me miraba como si fuese el brujo del pueblo. Estaba casi en shock. No dejaba de decir cosas como “increíble” y “gracias, gracias”. Para mí, que estoy todo el día rodeado de cacharros, era lo más normal del mundo.

Al salir de su casa, todavía con la sonrisa en la cara al recordar la sorpresa de Fernando, me asaltó un pensamiento al que no dejo de darle vueltas:
“¿Y yo, cuándo fue que perdí la capacidad de asombro?”.

Me quedé un poco triste, la verdad.

A Suecia una vez más!

From Business to Buttons 2009

Este año nos vamos a Suecia en junio, porque From Business to Buttons tendrá una nueva edición.
Por supuesto, The Cocktail es partner y además hemos participado en el diseño y desarrollo del site de la conferencia.

Va a ser los días 11 y 12 de junio, en Malmö, en el sur de Suecia, una ciudad preciosa a orillas del mar.

¿Por qué apuntarse?
Por varios motivos. Entre ellos, porque es la única conferencia que trata el tema del diseño pensado desde una óptica de negocio y que podrás ver a ponentes como Scott Berkun (autor de los libros “Making things happen” y “The Myths of Innovation”) o Garr Reynolds (autor de “Presentation Zen”). También porque te encontrarás con un buen puñado de cocteleros por ahí, claro.

¿Por qué apuntarse ahora mismo?
Pues porque hasta el 30 de abril está abierto el plazo de registro anticipado a un precio especial y si además metes este código: FBTBdiscount tienes un 15% de descuento adicional.

Venga, apúntate ya y nos vemos ahí!

Seguiremos informando…

¡Te buscamos!

En The Cocktail estamos buscando una persona para incorporarse al
equipo de Experiencia de Usuario como consultor.

Los candidatos deben cumplir con los siguientes requisitos:

- Experiencia en departamentos similares.
- Capacidad de liderazgo.
- Nivel medio/alto de inglés oral y escrito.
- Rigurosidad, capacidad de trabajo y profesionalismo.
- Excelentes capacidades orales y de comunicación escrita.
- Capacidad de trabajo en equipos multidisciplinares.
- Capacidad de transmisión de sus conocimientos al resto de la
organización.

Es fundamental que los interesados puedan demostrar sus habilidades en:

- Conceptualización de soluciones online, tanto en web como en
entornos móviles.
- Definición de requerimientos funcionales con usuarios.
- Arquitectura de información (flujos, inventarios de contenidos,
árboles de navegación, etc)
- Creación de escenarios de uso y modelado de usuarios (personas,
casos de uso).
- Prototipado (wireframing) de soluciones web.
- Documentación de proyectos.

Se valorará positivamente la experiencia en equipos de trabajo
multidisciplinares, definición de proyectos RIA y conocimientos de
conceptos de diseño y maquetación básicos.

Los interesados, por favor enviad los CV a:

Metodología de diseño

Ale ha escrito un muy buen post sobre metología de diseño, al menos en el entorno web. Me encanta la simplicidad con la que cuenta los 4 pasos básicos: escuchar, pensar, ejecutar y presentar. Coincido plenamente con la vital importancia de los dos primeros. Sobre todo con la fase de “pensar”:

Es el momento en que tú le vuelves a contar al cliente cual es el problema que hay que resolver. Con suerte es el mismo que él te contó, pero no descartes que sea otro distinto.

Es tan importante esto de contrastar con el cliente si lo que has entendido es lo mismo que él tiene en su cabeza, que si no lo haces bien, puede fastidiarte todo el proyecto cuando menos te lo esperas.

El sentido común ya no es suficiente

Cuántas veces habré usado la expresión “sentido común” para explicar lo que hacía cuando empezaba con esto del diseño de interacción y la usabilidad… Era bastante normal decir que lo que hacíamos era aplicar “sentido común” a Internet, a la tecnología, al diseño de interfaces.

Ya no.

Estoy cada vez más convencido de que ya no basta con el sentido común ni con “ponerse en la piel del usuario” simplemente. Hay que conocerle, porque tanto los usuarios como los sistemas que diseñamos han cambiado radicalmente. Unos y otros se han vuelto más complejos, más demandantes… menos naif.

La investigación, esa disciplina que a unos espanta y a otros aburre soberanamente, es la mejor aliada. Lo compruebo casi a diario, junto a mis compañeros de The Cocktail Analisys, quienes nos ayudan a conocer cada vez mejor a esos seres desconocidos para los que diseñamos productos.

Vale que pueda ponerme en la piel de un comprador de gadgets o de alguien aficionado a la cocina, porque yo también lo soy, pero ¿cómo voy a aplicar “sentido común” y “empatía” con un médico o un analista financiero? Es imposible, ambos son tan distintos a mí que no sabría realmente lo que necesitan si no investigase primero.

Es fascinante asistir a entrevistas y grupos antes de ponerse a diseñar. Descubres mil y un detalles que jamás habrías podido anticipar sólo con el sentido común. Y gracias al saber hacer de quienes son especialistas en la investigación, además cuentas con documentación que avala las decisiones que se toman luego en la fase de conceptualización y diseño.

Aprovecho además de recomendar, encarecidamente, el libro “Crossumer” escrito precisamente por dos de las personas que más saben de investigación en este país: Felipe Romero y Víctor Gil. En su libro te abren los ojos para darte cuenta de que los consumidores de hoy, esos que son también usuarios, han cambiado y están sumamente activos. Que todo lo que creías saber sobre ellos, está pasado de moda y que hay que aprender a acercarse de modo distinto.

El usuario/consumidor de hoy domina Internet, sabe de redes, busca y compara, pasa muchas horas online y demanda productos y servicios que le satisfagan. Y muchas veces, sabe más que tú.

¿Cómo se supone que vas a diseñar para ese usuario basándote únicamente en tu sentido común?

¡Ni de broma!

Ya me ha pasado un par de veces al meno,s que al mencionar palabras como “comunidad” o “blog” en ciertos entornos corporativos, me encuentro con un rechazo absoluto y tajante: “Ni de broma. Eso sólo sirve para perder el tiempo”.

Es curioso, porque lo primero que se les viene a la mente es que son herramientas de ocio y que no es posible que sirvan para compartir conocimientos ni aumentar la productividad. ¿A qué se debe? ¿Será un fenómeno relacionado con la aceptación de la tecnología?

Como sabéis, las tecnologías tardan un tiempo antes de ser aceptadas y formar parte de la vida diaria de las personas. Así ha pasado invariablemente toda la vida, con la radio, la televisión, los ordenadores, los teléfonos móviles, etc. ¿Ocurre lo mismo con estas herramientas? Pienso que sí, que es cosa de esperar. Un poco igual que lo que está pasando con Internet: ya cada vez son menos los que piensan que sólo sirve para ver porno y perder el tiempo, aunque alguno todavía queda.

Probablemente no falte mucho para que las comunidades y las herramientas sociales sean aceptadas aún por los más reacios al cambio, pero mientras tanto habrá que tener paciencia y cuando un cliente te suelte un “ni de broma!”, aguantar el chaparrón pensando que más pronto que tarde, él también acabará viendo lo que hoy nos parece tan evidente.

¿O será que para nosotros es tan lógico que no estamos comunicándolo bien?

Pruebas con el idioma

Llevo bastante tiempo con la idea de que hay que publicar en inglés también, tal como hicieran otros ilustres colegas y amigos. Yo soy bastante más perezoso que ellos, por lo que lo he ido retrasando hasta este fin de semana, cuando ya me he puesto. Pero no quiero perder tampoco la belleza del idioma español, por lo que me he vuelto ambicioso y pretendo postear en ambos idiomas (de ahí el selector ese que aparece a la derecha en el menú).

Por ahora hay muy poquito en inglés, porque poco a poco me animo a traducir algunos de los posts antiguos. Sin embargo, tengo fe en que dentro de no mucho haya algo más decente. Sólo decir que estoy usando un plugin muy sencillito para WordPress y que recomiendo (hasta el momento todo bien): QTranslate.

Si veis metidas de pata con las traducciones, agradeceré feedback al respecto.

New York, New York

Estoy ilusionadísimo preparando uno de los viajes de mi vida: Nueva York. Llevo muuuucho tiempo con ganas de conocer esa ciudad y por fin, a finales de octubre de este año, se va a hacer realidad gracias a mi estupenda esposa :-)

No será una estancia larga (6 días), pero creo que dará tiempo para caminar bastante y conocer lo esencial. Siempre puede haber una segunda vez…

Así es que, como sois todos muy majos, os agradecería que los tips, datos, consejos y advertencias que tengáis, me los escribáis en los comentarios de este post. De ese modo hago un pequeño repositorio de notas que nos vendrá fenomenal para preparar el viaje.

Y es que no he encontrado esa funcionalidad en ninguna herramienta de planificación de viajes dospuntocerista. Es decir, todo el mundo puede guardar los sitios que conoce o a los que quiere ir, pero no puede enviar recomendaciones a personas específicas. A ver si me explico: yo digo que quiero ir a Nueva York y un contacto mío -de la red xx- ya ha estado allí y tiene guardados sitios y comentarios; lo ideal sería que me los pudiese enviar directamente y me quedaran almacenados como “consejos de tus amigos para tu próximo viaje” o algo así, ¿no? ¿No fomentaría eso el compartir y la colaboración?

Por ahora lo más cercano que he visto es que alguien se meta el curro de hacer un mapa de Google y compartirlo, pero no hay forma de integrar eso en una aplicación y además, es un esfuerzo adicional para alguien que ya ha guardado información así en otras redes…

En fin, que me lío. Como no he visto esta funcionalidad en ningún lado, aquí están los comentarios para que nos dejéis, como buenas personas que sois, vuestras perlas de sabiduría neoyorkinas. Eternamente agradecido :-)

Artículo en revista Faz

Revista Faz numero 2Acabo de llegar de vacaciones y me encuentro con la agradable sorpresa de que por fin ha salido el segundo número de la Revista Faz, dedicada al diseño de interacción. En esta edición sale un artículo mío que envié el año pasado (aviso por si lo veis un poco desactualizado): “Aprendiendo de los videojuegos”.

Os dejo el enlace al PDF del artículo (258 Kb) y el de toda la revista (6,45 Mb), por si os interesa echarle una lectura.

Iconografía inútil en las instrucciones de lavado de ropa

La idea de diseñar iconos es poder transmitir un concepto sin palabras, evitando de ese modo las barreras idiomáticas y, de paso, ahorrar espacio en el sitio donde debe ir ese concepto. De ahí que sea muy común el uso en botones, carreteras, señalética y en la ropa. El problema es que, en este último caso, los iconos son todo, menos fáciles de entender.

Un icono tiene que poder representar un concepto de modo que se entienda y que no se preste a equívocos. Así, una flecha hacia la derecha indica una dirección a seguir. Un elemento (por ejemplo un cigarrillo) dentro de un círculo rojo tachado, indica prohibición de uso de ese elemento.

Según el libro “Principios universales de diseño“, existen 4 tipos de iconos: por similitud (representación bastante fiel de lo que puede indicar), imagen de ejemplo (un avión representa un aeropuerto), simbólicos (representan algo de modo más abstracto, como un rayo representa electricidad o una copa rota indica que el elemento es frágil) y arbitrarios (aquellos que son universalmente aceptados aunque no tienen relación con la realidad, como el icono de hombre y mujer, por ejemplo).

En el caso de la etiqueta de la ropa, estamos hablando de una mezcla de tipos de iconos, ya que existen iconos por similitud (una mano en un cubo con agua indica lavado manual), en forma de ejemplo (una plancha indica instrucciones de planchado) y arbitrarios (el triángulo que representa la lejía). Y esto es lo que hace que el set de iconos sea un auténtico despropósito.

Ginetex (Groupement International d’Etiquetage pour l’Entretien des Textiles) es la organización responsable de su diseño y difusión internacional, desde 1963. Todos los símbolos son marcas registradas y deben ser usados según las instrucciones de Ginetex.

Lo que más gracia me hace es que entre los principios esgrimidos por Ginetex para la creación de los símbolos se encuentran los siguientes:

  • Los símbolos se crearon para evitar problemas de interpretación por parte de los consumidores
  • Los símbolos son fácilmente entendibles en todos los países, sin perjuicio del lenguaje y proveen tanta información como sea posible sobre el cuidado apropiado de las prendas.

¿Fácilmente entendibles? ¿Qué relación existe entre un triángulo y el uso de lejía? ¿O entre un círculo perfecto y el lavado en seco? Por cierto, si el círculo tiene dentro una “W” entonces ya no es lavado en seco, sino lavado profesional con agua (con lo que el idioma sí que tiene importancia, porque la W es por “wet” y la coherencia del uso del círculo se pierde).

Yo sinceramente estoy alucinado con que nadie haya pensado que el set de iconos está mal diseñado y, peor aún, que se haya adoptado como un estándar sin preocuparse realmente de que los consumidores lo entiendan.

¿Alguien se anima a proponer un nuevo estándar?

Extras:

  • Otro de los problemas es que, además de que no se entienden, casi nadie lee las etiquetas antes de meter la ropa en la lavadora. Por eso me ha gustado el concepto de hacer que las etiquetas funcionen como RFID y que le indiquen a la máquina cómo tienen que lavarse. Cierto es que falta depurar la idea, pero es un comienzo.
  • Todos los símbolos en EPS, JPG, TIF y BMP.