El poder de internet al servicio de los consumidores
Me encanta la libertad de expresión que tiene Internet. Puedes publicar lo que quieras, sin ningún tipo de censura. Si algo te molesta, montas una página y lo cuentas. Si quieres decir lo que piensas o contar qué haces, pues lo mismo. Y si estás muy enojado con una marca porque has comprado un producto que ha salido defectuoso y realmente quieres que el mundo se entere, lo publicas sin tapujos. Tal como ha hecho este personaje, que odia su Mazda 929.