Norman y mis formularios
Estoy trabajando en el rediseño de unos formularios, que forman parte de un proceso y al mismo tiempo me estoy leyendo “La Psicología de los Objetos Cotidianos” de Donald Norman. Debo decir que lo segundo me ha ayudado mucho en lo primero. Es decir, en el libro de Norman hay un buen número de enseñanzas que destacar a la hora de diseñar formularios.
Si partimos de la base que un formulario es una herramienta que nos sirve “para hacer algo”, es decir, una herramienta con la que se interactúa y se consigue un resultado, podríamos decir que es un objeto. Como tal, tiene un diseño que debe ser funcional y cumplir con ciertas características:
Topografía: los mandos o controles se encuentran cerca o bien visualmente conectados, con la función que realizan. Por ejemplo, para eliminar filas de una tabla, conviene poner un botón al lado de cada fila, así se sabe que al pinchar sobre él la acción se ejecuta sobre esa fila y no sobre otras.
Retroalimentación: Cuando se ejecuta una tarea, aunque sea una sub tarea, debe verse el resultado de ella, para que el usuario sepa que lo que hizo funcionó. Por ejemplo, si quiero modificar los datos en una parte del formulario, debe verse el resultado. Si a un pedido le modifico el número de unidades que estoy solicitando, el sistema debe informar que el cambio ha sido realizado.
Aportar un buen modelo conceptual: Esto es, que con sólo ver los mandos u opciones, se sepa cómo operar con ellos. En un formulario no es muy difícil, ya que los desplegables o los cuados de texto son bastante intuitivos, pero vale la pena tenerlo en cuenta. Por ejemplo, para dejar bien clara la diferencia entre un enlace y un botón (cuándo usar cada uno).
Segmentar para una mejor comprensión: Los pasos que van juntos en una misma página (por ejemplo en un proceso de registro), pero que conceptualmente son cosas distintas (datos personales y datos bancarios) es bueno separarlos visualmente en unidades individuales, para facilitar el escaneo de la página y la comprensión del proceso.
Los diseñadores no son los usuarios: Bajo esta premisa se hace imprescindible que el diseño del formulario se evalúe usando usuarios reales.
Simplificar la estructura de las tareas: Si algo puede hacerse más sencillo o en menos pasos, que así sea. Evitar los pasos redundantes.
Por cierto, el libro es fantástico…