Interfaces que nos cambiaron la vida (2): La calculadora de bolsillo
Quizás no nos damos cuenta, pero casi a diario necesitamos hacer operaciones matemáticas, ya sea para saber el importe de una compra o bien para calcular la conversión de monedas. Muchas de ellas las podemos realizar simplemente con un poco de concentración utilizando el cálculo mental, pero cuando las cifras o las operaciones se complican, necesitamos la ayuda de un dispositivo que ha pasado a formar parte de nuestra vida.
La primera máquina de sumar se le atribuye a Blaise Pascal en 1642 y consistía en un cacharro bastante aparatoso que simplemente sumaba utilizando un sistema de engranajes de ruedas con números. Era grande y caro. Pascal la concibió como una ayuda para su padre, recaudador de impuestos en Rouen, Francia.
Sin embargo, no podía llamarse en rigor “calculadora”, ya que no ofrecía la posibilidad de hacer otras operaciones. Poco más tarde, en 1693, el alemán Gottfried Whilelm Leibniz creó una máquina que además de sumar, podía multiplicar y dividir, pero seguía siendo grande e incómoda.
La primera calculadora eléctromecánica, pero no por ello de tamaño más reducido, fue inventada en 1890 (casi dos siglos más tarde que la máquina de Leibniz) por el americano Herman Hollerith. El invento fue tan exitoso, que Hollerith fundó una compañía para comercializarlo: la International Business Machines Corporation, comúnmente conocida como IBM. La idea original era crear un aparato que pudiese leer y calcular automáticamente la información de un censo utilizando tarjetas con perforaciones. Así nació también el primer sistema de almacenamiento de información que una máquina podía leer reduciendo los errores al mínimo.
Tuvieron que pasar casi 80 años antes de que se inventara la primera calculadora realmente transportable. Fue en 1967, cuando Jack Kilby, Jerry Merryman y James Van Tassel de Texas Instruments crearon el prototipo de lo que salió al mercado finalmente en 1972: la Datamath, aparato que marcó el inicio de la historia de las calculadoras de bolsillo, las que han llegado a reducirse tanto como para caber en un reloj de pulsera (un clásico de los años 80 entre los geeks de la época).
Una de las curiosidades del diseño de la calculadora es la disposición de las teclas numéricas. Si uno se fija bien, se da cuenta de que los números no siguen un orden “estándar”, sino que empiezan desde la esquina inferior izquierda, cuando la forma occidental de leer y ordenar va desde la esquina superior izquierda. Es interesante además, porque los teléfonos -que también tienen teclados numéricos- y los mandos a distancia, sí respetan ese orden.
La explicación es que en un principio las calculadoras eran simples máquinas de sumar y se utilizaban con fines de contabilidad. Es normal que cuando se habla de magnitudes de dinero, se utilice mucho el cero y lo ideal era que esa tecla, diseñada para ser usada con mayor frecuencia, estuviese cómodamente accesible para el pulgar (de hecho en el teclado numérico de los ordenadores, incluso tiene un tamaño mayor). Por otra parte, curiosamente los números inferiores (del 1 al 6) son los que más se repiten, por lo tanto, tenían que estar ubicados de forma que si el cero se pulsaba con el pulgar, los otros no necesitaran que se desplazara la mano para ser operados.
También es interesante notar que, desde el principio, se utilizó el color como elemento agrupador de teclas con funciones parecidas. Así, la Datamath que llegó a Europa, por ejemplo, asignaba el blanco para los números, el beige para las funciones y el naranja para la tecla de resultado (=). Un vistazo a la enorme cantidad de modelos que posee el Vintage Calculators Web Museum puede dar una idea de cómo han ido evolucionando, pero siempre mateniendo aspectos básicos: el orden de las teclas numéricas, la disposición de las mismas (3 filas x 3 columnas) y el uso del color para agruparlas por funcionalidad. Un excelente ejemplo de combinación de ergonomía con percepción.
De interés:
The Museum of HP Calculators
Datamath Calculator Museum
Texas Instruments - History of Innovation