eBay: placer culpable

No puedo negarlo, me encanta eBay. Puedo pasarme horas mirando las subastas, meditando sobre posibles estrategias de pujas, pujando y finalmente monitoreando mis posibilidades de ganar.
Como si eso fuese poco, hace un par de meses me he lanzado también a vender. Y es apasionante. Ya no sólo me dejo el dinero, sino que además lo gano. Bestial.
A la hora de comprar, no hay nada más adictivo para un consumidor crónico como yo, que mirar las subastas que están a punto de acabar o añadir artículos a la lista de seguimiento. Siempre estoy siguiendo algo, siempre estoy echando cuentas de si puedo pujar y hasta dónde. He llegado a ponerme alarmas en el móvil para recordarme que están a punto de acabar algunas cosas que me interesen.
He descubierto que me gusta más ir de comprar por eBay que por la Gran Vía. No hay color. Quizás es la posibilidad de encontrar un chollo, o de participar de forma activa en el precio de un artículo, no lo sé, pero me fascina.
Ya publicaré también las cosillas que he comprado gracias a sus páginas. Paciencia.