La Reina Isabel y la usabilidad

Me ha encantado leer la noticia de que la reina Isabel II de Inglaterra se ha comprado un iPod mini hace poco.
No sólo me ha gustado porque sea un admirador de los productos de la casa Apple, sino porque esto demuestra que la usabilidad de sus productos es algo a prueba de “gap” generacionales. La Reina, que tiene 79 años, ha puesto la guinda de la tarta en una reciente conversación mantenida con Howard Stringer, el nuevo CEO de Sony: le ha dicho que sus productos son muy complicados de usar. Literalmente:
“I have a lot of trouble with your remote controls. Too many arrows.”
Y después de eso, ha comprado un iPod.
Y es que el problema que manifiesta Su Majestad con los mandos a distancia de Sony no es exclusivo de ese tipo de aparatos ni de esa marca. Los fabricantes se empeñan en hacer interfaces de usuario sumamente complicadas, muchas veces para darles un “look techie”. La simplicidad en el diseño es un fin a seguir, porque abre el espectro de usuarios y permite el acceso a tecnologías que facilitan la vida a muchísima gente. Haciendo productos más usables, se consigue uno de los principales objetivos del diseño: solucionar problemas.
Seguramente esta misma reflexión es la que han hecho en Vodafone antes de sacar el nuevo modelo de móvil Simply. Un móvil pensado para quienes no necesitan más que la función primordial de un teléfono: hablar. Estoy seguro de que no se han equivocado.