Archivo de Marzo, 2006

Presentaciones… un poquito de Zen, por favor

Miércoles, Marzo 29, 2006

zen

Como diseñador de interacción y experiencia de usuario, adhiero firmemente a la necesidad de simplificar las cosas para volverlas más usables. Odio el los diseños -sobre todo de interfaces- que son recargados, casi rococós. Y detesto que los productos sean complicados de usar, que me obliguen a aprender a usarlos en lugar de ellos adaptarse a mi.

últimamente añado a mi lista de odio-el-barroco las presentaciones. En general me repatean los “powerpoints” y la gente que no tiene ni idea de cómo hacer una presentación decente. Cada vez que asisto a un evento donde viene alguien con su portátil y lo conecta a un proyector, me pongo a temblar. O a bostezar, según sea el caso.

Creo que una presentación es una de las formas más directas de entregar un mensaje, una oportunidad única de tener una audiencia cautiva y que son pocos los que saben aprovecharlo. La mayoría, simplemente suspende. Y creo que aplicar a las presentaciones los principios del diseño simple, es un acierto.

Todo esto viene a que he estado leyendo el excelente blog Presentation Zen, de Garr Reynolds, y no he podido estar más de acuerdo con sus postulados. Y me ha llamado mucho la atención la estrecha relación que existe entre el arte de hacer una presentación y diseñar una buena interfaz. Mientras más simple, mejor. Así de fácil.

Javier Cañada comentaba hace poco el concepto Wabi-Sabi y cómo se aplica a diseño de productos. Reconozco que fue la primera vez que escuché (bueno, leí) sobre Wabi-Sabi. La segunda, ha sido en un par de posts de Reynolds, aplicando el concepto a las presentaciones (parte 1 y parte 2).

Y estoy fascinado. Es un concepto que deberíamos tener enmarcados en todos los estudios, agencias y escritorios de diseñadores de productos e interfaces de usuario. Reynolds cita además un párrafo del libro Wabi Sabi Simple, de Richard Powell:

“The influence of wabi sabi on creativity begins with a simple premise: Do only what is necessary to convey what is essential. In bonsai and in haiku, you prune and trim what is nonessential in an attempt to shorten the distance between the observer and the observed. You carefully eliminate elements that distract from the essential whole, elements that obstruct and obscure….Clutter, bulk, and erudition confuse perception and stifle comprehension, whereas simplicity allows clear and direct attention.”

A la luz de tanta sabiduría adquirida en pocos minutos de fructífera navegación, comienzo a entender mi fobia hacia las presentaciones. Pero a la malas, aburridas y abigarradas. En cambio, admiro profundamente las que son entendibles, limpias y claras. Y una vez más, veo que todo está relacionado.

Reynolds hace -en otro post- un excelente ejercicio de comparación de dos compañías, a través de las presentaciones de sus respectivos CEOs: Apple y Microsoft. Mientras Bill Gates presenta pantallas absolutamente congestionadas, Steve Jobs es casi un maestro Zen. Curioso, porque los productos de ambas compañías comparten la misma dinámica. Mientras unos están llenos de funcionalidades que no consiguen más que hacerlos lentos, pesados de usar y plagados de agujeros de seguridad, los otros simplemente funcionan y son placenteros.

¿Será por eso que las presentaciones de las mega-empresas de consultoría (esas que cobran un dineral por analizar y dejar las cosas peor que como estaban) son tremendamente aburridas y llenas de información en cada pantalla? Recuerdo con horror las interminables sesiones de consultores encorbatados mostrando -una tras otra- un sinfín de slides con gráficas y números, en más de algún proyecto donde he participado…

Señores consultores: por favor ¡acabemos con el martirio del PPT infumable!
Señores diseñadores: ¡comencemos una cruzada por tener presentaciones más zen en nuestras propias empresas!

Yo prometo que la próxima vez que vea una presenta escrita con un tamaño 12 y llena de gráficas y efectos (¡muerte a la animación con sonidos!), me levanto y me voy.

Mac Mini Core Duo

Martes, Marzo 21, 2006


¿Habéis visto la foto arriba? Pues ya está. Creo que con eso basta ¿O realmente necesito explicar por qué quiero uno de estos?

Si todavía tenéis dudas, os voy a exponer los motivos. Primero, los personales:

- Mi ordenador de casa, se está muriendo. Ha comenzado a agonizar hace un par de días y poco a poco va perdiendo facultades (es un PC el pobrecito). Primero fue el antivirus… dejó de funcionar. Luego, ciertos mensajes de error indescifrables que aparecían de cuando en cuando. Por último, un aterrador texto -al reiniciar- que decía algo así como “se ha detectado una perdida inminente de información”, en letras blancas contra un fondo negro-luto. No he perdido nada por ahora, excepto el tiempo que me he pasado delante tratando de reanimarle y estabilizarle. Pero tengo miedo :-)
- Ayer, mientras le daba masaje cardíaco a la BIOS, pensaba que paso mucho tiempo frente al ordenador. Lo curioso es que en el caso del PC lo hago para solucionar problemas y en el Mac para hacer cosas. Odio tirarme horas tratando de arreglar productos defectuosos. He pagado por un producto que me facilite las cosas, no que me las complique.

- El Mac Mini me parece extremadamente deseable.

Ahora, los motivos funcionales:

- Tengo una pantalla, un ratón y un teclado bastante decentes. No quiero cambiarlos. Sólo necesito reemplazar la CPU y el Mac Mini es justamente eso: una CPU.

- El nuevo MacMini lo trae todo: procesador Intel, grabadora de DVD (doble capa), WiFi, Bluetooth, FrontRow, mando a distancia, etc.

- Es una máquina fantástica, rápida, pequeña, silenciosa y eficiente. ¿Qué más se puede pedir? (bueno, sí, un pelín más de RAM y de disco duro, que siempre se pueden añadir al hacer el pedido desde la Apple Store).

Este fin de semana estuve probando uno, en casa de un amigo y quedé encantado. Va fenomenal.

Yo lo quiero realmente como un repositorio de música, películas y fotos, además de cumplir las funciones básicas de un ordenador. Pero nada más. Para lo más serio, tengo mi PowerBook que no me abandona.

Ya os contaré…

Panificadora. El pan hecho en casa.

Jueves, Marzo 9, 2006

clatronic.jpg Hoy no voy a recomendar un modelo de producto concreto, porque estoy en plena fase de investigación consumista. Estoy leyendo y mirando de mucho, de cara a comprar una máquina de hacer pan en casa. Suena raro, suena fuerte, lo sé, pero es mucho más sencillo que lo que parece. En el mercado hay varios modelos y precios y ninguno es descabellado. Son aparatos relativamente pequeños (menos que un microondas) y de un manejo asombrosamente sencillo. ¿Por qué alguien querría tener una máquina de hacer pan en casa?

En mi caso, por varios motivos (también llamados excusas-para-comprar):

  • La bollería industrial es malísima, ni sabemos lo que le ponen a productos tan "simples" como el pan de molde. Si no quieres llenarte el cuerpo de conservantes y un sin fín de productos químicos, lo mejor es lo natural.
  • En casa desayunamos todos los días tostadas de pan de molde. Por otro lado, una máquina de estas te permite hacer muchas recetas diferentes, desde una chapata hasta un pan dulce con frutos secos, pasando por todos los tipos de pan que conocemos. Sirven también para amasar la base de una pizza, por ejemplo, e incluso para hacer mermeladas.
  • No existe nada más rico que el olor del pan recién hecho. Punto. Esto solo ya es un motivo de peso. Pues bien, en mi investigación he visto un poco de todo y creo que me voy a decantar por un modelo que venden por eBay. En realidad, hay más de uno, pero sea el que sea, será más barato que en las tiendas físicas.

Primero, explico qué características quiero y luego os cuento mis opciones, vale?

Características:

  • Varios programas, para poder hacer muchas recetas diferentes de pan.
  • Temporizador, para poder dejar la máquina funcionando por la noche y que el pan esté caliente todavía cuando me levante por la mañana.
  • Tamaño reducido, pata que no abulte demasiado y no sea "un trasto" en la encimera.
  • Tacto frio, para evitar quemaduras cuando aún estoy dormido por las mañanas…

Cumpliendo con estos requisitos, he visto 2 modelos en eBay que me gustan: - Máquina BM-2 de AFK - Panificadora Clatronic BBA 2605 Veréis que una es considerablemente más barata que la otra, y que ésta se vende desde Alemania y la otra desde España. Ambas parece que tienen las mismas características, pero ahí estoy, con la duda.

He visitado alguna web muy interesante sobre estas máquinas y creo que acabaré decantando por la Clatronic. Veo que mucha gente la tiene y que hay pocas quejas (aspecto básico en cualquier investigación consumista). ¿Cómo funcionan estas máquinas? Muy simple: tienen un recipiente con una o dos aspas en la base que van girando lentamente. Por fuera de este recipiente, hay unas resistencias que generan calor, muy parecidas a las de las freidoras. Simplemente se echan los ingredientes como dice la receta y se elige el programa adecuado. La máquina se encarga de mezclar y calentar para que al cabo del tiempo especificado el recipiente esté lleno de un oloroso y rico pan.

En los supermercados Lidl sé que venden las harinas ya listas para los distintos tipos de pan. Es decir, viene la harina con la levadura necesaria y en algunos casos, incluso semillas y tal para hacer pan integral. Sólo es necesario poner la mezcla con un poco de agua en la máquina y ya. No me vais a negar que es tentador… 

Actualización:
Finalmente he comprado la Biffinet que vendían en Lidl. Hemos hecho ya tres panes y los resultados son espectaculares. Facilísimo y delicioso. Totalmente recomendado.