Archivo de Abril, 2006

Cableyoyo de RadTech

Martes, Abril 18, 2006


Me encantan en general los productos de RadTech. Me parece que son ingeniosos, prácticos y bien diseñados. Deseables, a pesar de lo sencillos que son.

Ultimamente estoy especialmente sensibilizado con el tema de los cables que cuelgan por detrás de mi escritorio. Es que yo tengo una mesa, de esas que no tienen una tapa por detrás y se ve un montón de cables -como si fuesen lianas- que caen en perfecto desorden hasta los enchufes. Eso sin contar con los que están encima de la mesa… Y cada vez que conecto algún cargador (a ver cuándo alguien inventa el verdadero cargador universal definitivo), es peor. Ya parece un plato de spaghettis.

El Cableyoyo sirve básicamente para recoger y esconder todos esos metros de cable que sobran. Por ejemplo, el iPod yo lo pongo a unos 15 cm del puerto USB, con lo que sobra más de la mitad del cable que trae originalmente. Lo mismo me pasa cuando conecto la cámara de fotos, el móvil, la impresora, el teclado… aaaaarrrgh!!

En Ikea venden algo parecido, pero falla en una cosa: no se puede pegar en ningún lado. El de RadTech está pensado para que se adhiera por detrás del monitor, o debajo de la mesa o incluso a la misma pared, sin problemas. Es genial.

Por supuesto, RadTech no tiene representante en España, pero por suerte se puede comprar sus productos por internet en países más avanzados, como Inglaterra o Alemania.

Decálogo del consumidor crónico

Viernes, Abril 7, 2006


Como bien me dijo mi amigo Javier, no hay blog que se precie que no tenga un decálogo. Consumidor Crónico no podía ser menos, así es que me he propuesto hacer el decálogo del consumidor… impenitente.

1.- Un consumidor crónico disfruta tanto con el período pre-compra como con el producto. Incluso me atrevería a decir que muchas veces se disfruta más preparando la compra.

2.- Nunca jamás lanzarse a comprar algo porque nos han comentado que está bien sin más. La investigación previa es básica para hacer una buena compra.
Yo invierto muchas horas buscando por internet, caminando en tiendas físicas para comparar precios, leyendo todas las reseñas que haya y participando en foros especializados. Obviamente, el tiempo invertido es directamente proporcional al valor de lo que voy a comprar.

3.- Para disfrutar comprando no hace falta que el destinatario del producto sea uno mismo. Un consumidor de verdad también compra para otros o por encargo de otros. No se trata simplemente de gastar dinero, como podría creerse de forma un tanto banal. No, se trata de investigar, aprender y luego tomar decisiones correctas.

4.- Los compromisos de satisfacción del cliente están para usarlos. Muchas veces nos encontramos con que los vendedores de las tiendas tienen más bien poca idea de lo que venden… pues bien, ahí es cuando tiene utilidad el período que te ofrecen para devolver un producto, si no estás satisfecho. La máxima es “si no te explican bien, cógelo, pruébalo, aprende y devuélvelo”. Eso si no te ha gustado, claro. Si el producto es bueno, te lo quedas.

5.- No importa lo que compres, siempre debes estar seguro de que es lo mejor. Justo después de la compra comienza la fase de “auto-convencimiento” de la idoneidad. Lo que has comprado es lo mejor para lo que querías/podías. Esto es básico para no caer en un cuadro de culpabilidad :-)
6.- Nunca guardes tus conocimientos para ti. Comparte tu experiencia, acepta que te pidan consejo y ayuda a los demás a tomar decisiones acertadas. No todo el mundo tiene tanta paciencia como tú para investigar ni disfruta haciéndolo. No seas egoísta.

7.- Siempre hay un buen motivo para consumir. Sólo hace falta encontrarlo y convencerse de que es verdad. Y de paso, convencer a los que te rodean, claro. Con un poquito de creatividad veremos que la TV del salón no tiene una frecuencia de refresco conveniente a la vista, que un teclado bluetooth elimina los feos cables en la mesa, que una cámara con más megapíxels nos permite hacer ampliaciones de esas que “siempre hemos querido enviar a tus padres”, etc…

8.- El consumo crónico no es sinónimo de acumulación de cosas. Dicho de otra forma: quien más consume no es necesariamente quien más cosas tiene. Un consejo valioso es: cuando quieras algo nuevo, deshazte de algo viejo. Es decir, si puedes revenderlo e invertir ese dinero en lo que te vas comprar, mucho mejor.

9.- Las marcas sólo tienen utilidad cuando son sinónimo de calidad. Un consumidor no se deja guiar por el estatus que otorga una marca o porque “queda bien”. Hay marcas desconocidas que hacen grandes productos y marcas famosas que tienen cosas de pésima calidad.

10.- Esta es para que la rellenéis vosotros. Los comentarios están abiertos…