Tolerancia a los fallos: el mundo al revés.

Hace tiempo que vengo dándole vueltas a una idea: somos más tolerantes con los fallos de la tecnología que los de otros productos o servicios. Y me refiero a nosotros como usuarios, no como creadores o diseñadores de productos.

Todo viene porque un día Alberto, feliz con su flamante Qtek S200 nueva, me comentó: “Ayer pasé cinco horas para conseguir sincronizarla con el Outlook, pero ahora va que te mueres. Es genial”. ¡Cinco horas para una función básica del producto!

Sincronizar con el programa de correo y agenda es vital para una PDA, una de las funcionalidades que no pueden fallar. ¿Qué pasaría si hubiese sido un coche? Me imaginaba a mí mismo con un coche nuevo, cinco horas tratando de hacerlo arrancar. Me veía teniendo que abrir el capó, cambiando algunos cables de sitio, consultando foros de usuarios para descubrir cómo hacerlo y consiguiendo actualizaciones de una bujía específica para hacerlo funcionar. Ni en broma.

Lo más seguro es que al cabo de una hora hubiese ido al concesionario (en taxi, claro) a reclamarlo y pedir que me lo cambiasen por otro. Pero en el caso de la tecnología, somos capaces de perder nuestro tiempo investigando, aprendiendo hacks que no deberíamos necesitar, dándonos de alta en foros que no nos interesan y todo para conseguir que lo que hemos comprado (y pagado bien, todo sea dicho) finalmente funcione ¡Y al día siguiente somos capaces de decir que el producto es una pasada y que funciona de muerte!

¿Por qué? ¿Por qué como usuarios perdonamos fallos que nunca aguantaríamos en otros productos? No creo que sea porque seamos especialmente afines a la tecnología. Yo soy muy aficionado a la cocina, pero si una batidora no funciona bien, voy y la cambio por otra, pongo una queja o lo que haga falta, pero jamás me pasaría horas investigando para arreglarla yo mismo si está recién salida de la tienda.

¿Es acaso normal que nos hayamos habituado a usar defragmentadores, programas antivirus y parches varios?

Como usuario, la verdad es que no lo entiendo. Y como diseñador de experiencia de usuario, menos aún. Una página web que no funcione bien la abandonamos al instante y puede que nunca volvamos. Curioso: lo que no nos cuesta un duro como usuarios es imperdonable, pero en lo que nos dejamos medio sueldo, somos capaces de hacernos hackers para que funcione.

¿No es un poco el mundo al revés?

Hay 6 comentarios a “Tolerancia a los fallos: el mundo al revés.”

  1. Ale Muñoz dice:

    Pues es, como casi en todo en esta vida, un problema de “commitment”.

    La resistencia a abandonar una tarea es inversamente proporcional al cuadrado del tiempo que ya hemos invertido en completar dicha tarea, multiplicado por el coeficiente N* (Teorema de Von Orange™)

    * El coeficiente N es, en cada caso, un número que resulta de un complejísimo cálculo en el que influyen, entre otras cosas, factores económicos, meteorológicos y de stress, y la lista de tareas no completadas de nuestra agenda…

  2. Joaquín Márquez Correa dice:

    Ostras… No lo había visto así ;-)

  3. Un Españolito en los USA » Tolerancia 0 dice:

    [...] Jmarquez nos comenta en su blog como es que ahora, la tolerancia 0 que deberíamos tener sobre productos que deberian funcionar no es tal. Leerla y a ver si cambiamos y exigimos que nos den lo que hemos pagado.   [...]

  4. Gonzalo dice:

    Supongo que esto que comentas le ocurre sobre todo a los entusiastas de la tecnología, y no al resto de los usuarios. Supongo también que el conseguir que “funcione” es la coronación de una cima inalcanzable (a pesar de que debería ser más sencillo). En este tipo de situaciones lo veo más como alcanzar un reto, que el hacer uso “normal” de un producto.
    Pero también me extraña mucho que tengamos que estar horas, días o meses para hacer algo que en teoría debería tardarse minutos, y sin apenas esfuerzo (te habla un usuario de palm que pegó un bote de alegría cuando consigió ver por primera vez una página web local en el navegador que tiene mi dispositivo por defecto).

  5. Ruben dice:

    La mayoria de los hombre somos testarudos y tercos por naturaleza por lo que no veo malo que cuando hayamos logrado que el bendito programa (Ninguno en especial) funcione saltemos de alegria cuando se nos da algo en lo que empleo tiempo, o peor aun investigar averiguar y para que solo para comprobar que no somos inutiles y no nesecitamos del maldito tecnico que podemos hacerlo nosotros mismos.

  6. ideaSk dice:

    eval(pulsaciones.value)+1;

Responde