La desconferencia ha traído cola, como era de esperar. No sólo por los temas que se trataron, ni por el interés que ha despertado en todos… sino por el mismo hecho de haberla realizado.
Se habla, se comenta, todo el mundo ha quedado encantado y la experiencia ha sido fenomenal. Yo no estuve, como comentaba en el post anterior, pero he ido siguiendo lo que se dice en estos días post-descon:
Javier ha abierto el debate planteando que a lo mejor somos “la generación de la desconferencia”, aludiendo al hecho de que se ha dado un paso importante en la historia del diseño de interacción aquí.
Luis, recogía el testigo y comentaba sus impresiones sobre el evento y comentaba el hecho de que seguramente muchas empresas no sean conscientes de la importancia que tiene que sus empleados hayan destinado todo un sábado en participar de algo así. En plan íntimo decía “en todo este tiempo, y van para casi diez años, la Desconferencia, ha sido un hito personal”.
Juan aseguraba: “creo que esta primera desconferencia ha marcado un antes y un después”
Ale clasificaba ese sábado como “uno de esos días que mereció la pena vivir”.
Al leer cosas como estas, no me cabe más que preguntarme si es que realmente es para tanto. Si de verdad hemos hecho algo importante, si estamos aportando algo. Y creo, sinceramente, que sí. No sé si mañana seremos recordados como una “generación” o ni siquiera si seremos recordados, pero no me cabe duda de que estamos participando del desarrollo de un oficio -o profesión- que nos apasiona. Y eso debería bastarnos.
La Desconferencia es un paso, un avance MUY importante y todos quienes han estado allí deberían sentirse orgullosos de ello.
No vamos a cambiar el mundo, no, pero puede que consigamos remover un poco el ambiente, que muchos que sienten interés por estos temas vean que hay que hacer cosas, tomar iniciativas, ser proactivos.
Como decía en un comentario al post de Luis, me parece que el haber participado de este evento es algo que todos deberían poner en sus respectivos currículums. Esto sí que es interesante, esto sí que dice mucho de quien está detrás de ese CV. Sí, puede que las empresas aún no lo valoren, que ni siquiera se den cuenta de que es TAN importante que un empleado tuyo dedique su tiempo libre a este tipo de actividades, pero poco a poco lo irán haciendo. Porque es mucho mejor un empleado apasionado por su trabajo que uno lleno de masters y postgrados. No hay color.
Yo cuando leo lo que se ha escrito sobre la desconferencia, converso con la gente en los cocktails de Cadius, veo el revuelo que causa un simple post, me entra una cosquilla en el estómago… Y es que en el fondo sé que estamos sentando bases de algo.
Sé que igual mañana mi hijo decide que quiere estudiar diseño de interacción y que puede que algún día, cuando nadie se cuestione siquiera la necesidad de que los productos e interfaces de usuario tengan un diseño adecuado a las personas, alguien se acuerde de que hubo una época en que esto no se daba por descontado y que unos cuantos locos dedicaron su tiempo libre a discutir sobre ello.