Entradas clasificadas bajo "empresas"

Google Maps me tiene encantado

Jueves, Julio 5, 2007

ruta1.pngAyer descubrí la nueva funcionalidad de Google Maps: cambiar dinámicamente en el mapa la ruta que has establecido. Simplemente coges la línea azul que marca el recorrido para ir de un punto a otro y la arrastras. Lo mismo puedes hacer con el punto de inicio y destino o agregar paradas. Absolutamente genial.

Además, las indicaciones escritas han mejorado muchísimo y ahora usan un lenguaje más natural. Tienes indicaciones como “gira ligeramente a la derecha”, en lugar del clásico “gira a la derecha”. Esta sutileza hace una diferencia enorme cuando te encuentras en la calle y te das cuenta de que estás en una intersección de varias vías y, efectivamente, la que coges es la que se curva “ligeramente”.

indicaciones.png

Con la facilidad de planificar una ruta y modificarla que tiene Google Maps en web y lo buenas que son las indicaciones que da, no sé qué están esperando para integrarse en un GPS. Sería el navegador perfecto. Me imagino creando una ruta en la web y descargando las indicaciones por USB al GPS y me emociono.

Es sencillamente tan simple, que no entiendo por qué no lo tienen ya en el mercado.

Jobs y Gates entrevistados

Martes, Junio 5, 2007

 

jobsgates1.jpg

 

He disfrutado como un enano con los videos de la entrevista que les han hecho a Steve Jobs y Bill Gates en la D5 Conference, la conferencia ejecutiva del Wall Street Journal.

Ambos en el escenario, contando anécdotas, planes, recuerdos… Memorable. Para ver con calma y aprender. 

Todos los videos:

 Y si tienes poco tiempo, puedes ver el video resumen de "lo mejor", aunque en realidad es como un condensado de los mejores chistes y gracias de la conversación.

 

(via jbarahona

Adiós Freehand

Jueves, Mayo 17, 2007

159×120_freehand.gifPor Planetamac me entero de que Adobe ha decidido abandonar Freehand y dejar de actualizarlo, en favor de Illustrator CS3. Freehand, creado primero por Altsys, luego parte de la casa Aldus y comprado más tarde por Macromedia antes de ser adquirida por Adobe (¡vaya periplo!), ha sido uno de los programas más utilizados en diseño gráfico desde su aparición en el mercado.

Yo mismo lo he utilizado de forma bastante intensiva para crear prototipos y guías de usabilidad. Aunque últimamente me decantaba más por prototipar directamente en Fireworks, le echaré de menos. Sobre todo porque siempre fui defensor frente a los partidarios de Illustrator. Ya se sabe: si no puedes contra ellos… Así que nada, habrá que aprender de nuevo.

Adobe ha puesto una serie de documentos y páginas para quienes quieran hacer el switch a Illustrator CS3:

Además, a través de John Nack, encuentro también un video explicativo: 

Migrating from FreeHand to Illustrator with Mordy Golding

Como nota nostálgica, una colección de splash screens de todas las versiones.

Ya.com y el mundo al revés

Jueves, Mayo 3, 2007

yacom1.pngHace unos días fui parte de una relación surrealista entre un cliente y el servicio de atención telefónica de Ya.com. El cliente era yo, para más señas. 

Hace un par de días, el sábado, me llega un mail de Ya.com diciéndome que se han actualizado las líneas que llegan a mi casa y que me ofrecen un ADSL de 20Mb por menos dinero del que estoy pagando actualmente. Que si lo quiero, que llame al teléfono que me indican y que me actualizan el plan. Genial, pienso. Llamo y una grabación me dice que sólo atienden de lunes a viernes.

Primer error: si sólo atiendes consultas en días de semana, no me mandes el mail en sábado.

El lunes, me acuerdo del tema y llamo. Me atiende una telefonista muy amable que procede a apuntarme en la promoción y me dice que dentro de poco notaré cómo se va incrementando la velocidad de acceso y me disminuye la factura. Casi a punto de colgar, se me ocurre preguntarle: "Oiga ¿no sabrá usted cuándo van a ofrecer servicio de TV por el ADSL, ahora que ya es ADSL2+?" Atónito, escucho que me dice que ya está en funcionamiento y que lleva un tiempo. "Si me lo hubiese pedido antes de hacer el cambio, lo podríamos haber gestionado inmediatamente, pero ahora ya no puedo", asegura.

Segundo error: no esperes que el cliente te lo pida. Si es un valor añadido, ofréceselo antes. Sobre todo si tus sistemas son tan lamentables como que no puedas anular una petición recién hecha y hacer otra sobre la marcha.

Digo que la oigo atónito, porque hace meses que entro en la web de Ya.com buscando alguna noticia al respecto y no hay nada. Es más, mientras estaba al teléfono, seguía buscándola sin éxito (ver imagen que acompaña esta entrada). Así se lo digo y ella contesta "Pues ya es raro, porque mucha gente llama para pedir el servicio… voy a ver la web". Espero. "Bah, pues es verdad; yo tampoco la encuentro". Atónito ya es poco. "Qué raro,¿no señor?", dice. Me pongo a mirar por si hay una cámara oculta o algo parecido. Estoy alucinando.

Error número tres: no admitas la ineptitud frente al cliente, en cambio, ofrece soluciones. Jamás des la impresión de ser un chiringuito… aunque lo seas.

Le pido que me cuente en qué consiste el servicio y mientras ella habla, pincho aleatoriamente en enlaces, del pie de la página sobre todo y de pronto me encuentro con una tabla de precios donde sí se habla de TV. "Espere – le digo- ya lo he encontrado". "¿Ah, sí? Dígame por favor señor dónde está, porque me viene bien". Ya pensando que esto es parte de un cuento, me encuentro indicándole al servicio de atención al cliente, dónde están sus ofertas de servicio y los precios que tienen. Y pagando yo la llamada al 902, claro.

Impresionante: la oferta es buena en cuanto a contenidos, hay que pagar un precio extra (ellos ganan más) y es conveniente que se sepa que tienen el servicio. Pero hay que tener mucha suerte para poder encontrar la información y, además, su servicio de atención a clientes no conoce su propia web.

Vaya por delante que estoy contento con el servicio que me dan y que creo que es el mejor proveedor de ADSL actualmente, al menos en Madrid, pero eso no quita que haya días en que me parece que el mundo va del revés.

Vodafone y el (poco) cuidado al cliente

Martes, Mayo 1, 2007

Yo alucino con la fidelidad y aguante que tenemos los clientes. Sobre todo cuando se trata de servicios como telefonía fija o móvil.

Tengo un teléfono Nokia E61 que compré por eBay, de segunda mano, a un usuario de Vodafone. Yo también lo soy, así que no había problemas. De esto hace casi un año. En este tiempo, el fabricante ha sacado al menos una actualización del firmware que recomienda instalar en todos los aparatos de ese modelo. Cándido de mí, la descargo de la página oficial e intento aplicarla a mi móvil. No se puede. Motivo: el terminal está bloqueado por Vodafone.

Llamo al servicio de atención al cliente y les explico que necesito que me desbloqueen el terminal para poder instalar la actualización, ya que ellos no la ofrecen. La respuesta es surrealista: "No podemos, porque el móvil no nos lo ha comprado a nosotros". Y digo yo "Claro, lo compré de segunda mano y hasta donde tengo entendido, eso no es ilegal no estoy contraviniendo ninguna norma suya. De hecho, gracias a eso, estoy consumiendo más que antes (uso el 3G) y sigo siendo un cliente fiel hace más de 6 años". Pues no. Que sólo me lo liberan si se lo he comprado directamente a ellos y lo tengo por al menos un año. Resumen: "Lo siento señor, es política de la compañía y no hay nada que hacer". Literal.

Es decir, Vodafone me penaliza por haber comprado un terminal suyo a un tercero, algo completamente legal. Y, además, no me da ninguna solución para poder mantener mi terminal –con el que estoy consumiendo sus servicios y pagando mes a mes- actualizado y funcionando en condiciones. Ni siquiera cuando el propio fabricante recomienda la actualización.

No hay manera tampoco de indicar que ese móvil, bajo un IMEI concreto está ahora a mi nombre ni nada. Para ellos, yo sigo teniendo un móvil que hace años dejé de usar y ni se inmutan.

Resultado: me voy de Vodafone.

Me cambio, a ver si en otro lado me tratan mejor y entienden que los terminales son de quien los usa; no de quién les pone el logo en la carcasa y que este tipo de cosas se venden, regalan y heredan. Y que no pasa nada, que lo importante es que el cliente siga consumiendo lo que es la base de su negocio: los servicios. Ojalá que esto de la portabilidad no sea otro cúmulo de sinsentidos.

11870.com

Miércoles, Febrero 21, 2007

11870.pngYa está en abierto la versión beta de 11870.com, un servicio bastante innovador en el que han estado involucrados buenos amigos y mejores profesionales. Se trata de un sitio donde puedes guardarte recomendaciones y enlaces a comercios, empresas, restaurantes, etc. y ver qué están comentando tus contactos.

Ellos lo explican como “11870.com sirve para que la gente descubra, recuerde y comparta empresas y negocios.” Y añaden “cada usuario tiene una página donde va guardando (de manera pública o privada) negocios que le interesan, pudiendo poner opiniones, fotos, videos, etiquetas… Aunque se puede usar de manera individual, el verdadero potencial viene cuando lo compartimos con nuestro círculo de amigos. Al final todo el mundo valora más los consejos de sus conocidos que los de la gente que no conoce.”

Muy web social, muy 2.0, muy útil y muy adictivo. Yo tuve la suerte de poder aportar un granito de arena comentando alguna cosilla en los inicios y debo decir que el resultado es genial. Ha sido un ejemplo de proyecto de diseño de interacción, que espero algún día se animen a contar en una conferencia o paper. Vale la pena.
¡Enhorabuena por el lanzamiento!

Ah, por cierto… mi 11870 es “joaquin

Microgoles

Miércoles, Octubre 25, 2006

Esta tarde es el taller de Microformatos en The Cocktail. Para ir calentando motores, los ponentes han organizado un curioso experimento que ayudará a entender mejor de qué se va a hablar: un partido de fútbol virtual microformateado.
Lo malo es que la explicación de todo esto se dará en el taller… por ahora me apunto al juego.

Soy el portero del Barça

¡y paro un gol cantado!

Conferencia Rails Hispana

Martes, Octubre 17, 2006

rails.jpgEn The Cocktail patrocinaremos Conferencia Rails Hispana 2006, la primera conferencia de Rails en español. Será un evento presencial, durante el 24 y 25 de noviembre en Madrid, que se transmitirá también en streaming para Latinoamérica. Se rumorea que participará con una ponencia David Heinemeier. Si no sabes quién es, búscalo. Y si no sabes qué es Rails o Ruby on Rails, y estás en el mundo de desarrollo de aplicaciones web… deberías leer algo al respecto. En serio.
Dentro de nada, estará visible el blog oficial, el site y se abrirán las inscripciones para asistir. Estamo ultimando detalles, pero podemos confirmar ya que habrá multitud de ponencias interesantes, mesas redondas y sesiones plenarias que -si te interesa Rails- tienes que ver.

Seguiremos informando…

ACTUALIZACIÓN

Ya está operativa la web oficial de la Conferencia Rails 2006

Se ha abierto el registro para asistir. Hasta el 31 de octubre habrá precio reducido.

Mi hosting celebra a lo grande

Miércoles, Octubre 4, 2006

Imagen 1.png
Dreamhost, la empresa que le da un hogar a este blog está celebrando su cumpleaños y están que lo tiran. Además de rediseñar el site y volverse pelín 2.0, han aumentado de forma bestial los anchos de banda, tasas de transferencia y espacio de hosting en todos los planes. De pronto, he pasado de tener los ya largos 20Gb a unos increíbles 200GB!! Ni sé qué voy a almacenar en tanto espacio!

Una de las cosas que más me gusta, aparte de la estabilidad y el precio, es que puedes hostear en una misma cuenta tantos dominios y subdominios como quieras.

Eso. Si alguien estaba pensando en cambiar de hosting, recomiendo encarecidamente que le eche un ojo. Yo le debo la recomendación a Ale y estoy encantado.

Usabilidad de serie, en empresas serias
(lo que os habría contado si fuese a la desconferencia)

Lunes, Junio 26, 2006

No podré asistir este sábado a la desconferencia, pero si lo hiciera, esto es lo que os contaría [1] (preparaos que es largo…):

Luis escribía en su excelente resumen de @media que no se oyó la palabra usabilidad en ningún momento y concluía que no es necesario hablar de ella porque debe “venir de serie” en cualquier desarrollo. Totalmente de acuerdo. Es más, esto es algo en lo que venía pensando hace tiempo ya, quizás desde que estoy metido en un mega proyecto que ya va para los dos años de mi vida (el proyecto es mayor, pero es lo que yo he estado en él), en una mega empresa.

En septiembre de 2004 me incorporé en las fases de definición en este proyecto enorme de una empresa de seguros muy, muy conocida. Y casi desde el inicio tenía la sensación de que algo no estaba bien cada vez que alguien mencionaba “usabilidad” en reuniones, mails o discusiones. El problema no era que se hablase de ello, sino que se utilizaba como si fuese un elemento más del producto, como una fase de trabajo… estaba al mismo nivel que la programación o el diseño de la lógica de negocio. Se pasaba del “diseño técnico” a la fase de “usabilidad” y luego a la maquetación. No me cuadraba, pero no sabía bien por qué. Ahora, gracias al comentario de Luis, acertadamente sintetizado por Javier (“La usabilidad viene de serie, señores”), lo he podido ver claro. ¡Eso es! Es que no se trata de aplicar una capa de pintura sobre una pared agrietada, es que la pared debe estar construida ya pensando en que no se va a llenar de grietas…

Recuerdo cuando a fines de los 90 tratábamos de convencer a los clientes de que debían pagar el trabajo de un consultor en usabilidad para que todo fuese bien y la incredulidad de muchos cuando decían “pero vamos a ver… ¿me decís que tengo que pagar más por algo que doy por hecho, es decir, que lo que vais a hacerme esté bien diseñado?” Y claro, había que explicarle que sí, que ese buen diseño implicaba varias actividades que no estaban normalmente contempladas en el proceso de diseño de una interfaz, hasta ese momento limitado al aspecto estético, y que por eso le saldría más caro.

Hoy, que ya hemos aprendido algo, no incluimos “usabilidad” como un aparte dentro de las propuestas comerciales. O al menos, no deberíamos hacerlo. Porque la usabilidad se da por descontada. Es lógico que las interfaces tienen que ser simples de usar, ser amigables y cumplir con todas esas características que tan bien enumerábamos en las presentaciones. La diferencia está en hacer un buen producto, no sólo un producto “usable”.

Volviendo al inicio de este texto, decía que aquí, donde consumo mis horas laborales, eso no acaba de entenderse aún. Y es que el equipo donde trabajo se llama “grupo de usabilidad”, y yo, soy el “especialista en usabilidad”. No pocos problemas me trae eso, porque para algunos soy una especie de Torquemada que tirará por tierra sus desarrollos e ideas geniales en las “auditorías” (palabra atemorizante por excelencia) que me encargan y para otros, un simple charlatán pinta-monas que contribuiré a que el proyecto salga más tarde y los programadores demoren más en hacer su trabajo. Y todo, para que al final salga un producto “que hace lo mismo que antes, pero más lento… con lo acostumbrados que estábamos a trabajar con el 3270 y las líneas de código”.

Y aquí es donde yo tengo que explicar que no se trata de complicarle la vida a nadie, que no es que no tengamos nada mejor que hacer ni que queramos retrasar los desarrollos. Sino que pensamos en los nuevos usuarios, que aprenderán más rápido; pensamos en los mantenimientos de las aplicaciones, que podrán ser hechos por cualquiera y no sólo por el programador original; pensamos en que las aplicaciones podrán ser escalables y que un equipo de desarrollo a miles de kilómetros de distancia podrá crear una, siguiendo las guías de estilo que hemos editado, etcétera.

Pero la dichosa palabrita se nos pega a la espalda y es un lastre. “Los de usabilidad”, “es norma de usabilidad”, “lo prohíbe usabilidad”, “usabilidad te va a auditar”… Así, es francamente complicado explicar que no, que lo que hacemos es diseñar buenas aplicaciones, buenos productos. Y que lo necesitan, igual que como necesitan un buen jefe de proyecto o un buen programador. Que el diseño del producto no es solamente un tema de costes y tiempos, sino de personas, de interacción de esas personas. Esa es la clave, la interacción.

Intento explicarles que lo que importa no es que la aplicación sea bonita, sino que funcione. Que los procesos sean lógicos, que los usuarios tengan aplicaciones que les solucionen los problemas, que se comporte como se espera.

Quizás haré como Luis y voy a intentar eliminar la palabra “usabilidad” de mi discurso. Me centraré en la interacción, en los procesos, en los tiempos (o “tempos”) de la aplicación. Y con ello, trataré de demostrarles que el buen diseño no está reñido con los proyectos ágiles.

Creo, sinceramente, que son precisamente las grandes corporaciones como esta, las que más necesitan de un trabajo serio en diseño de interacción, para que la “usabilidad” no siga siendo un añadido, sino algo de serie.

Como decía al principio, hace casi dos años que estoy trabajando en un proyecto en una empresa bastante grande de seguros, dentro del llamado Grupo de Usabilidad. La misión de este equipo de gente es participar en un gran proyecto de renovación de herramientas informáticas propias. Es decir, el software que hace que el negocio funcione.

Normalmente las grandes empresas, como bancos, aseguradoras, telefónicas y otras por el estilo, tienen sus propios departamentos de informática que trabajan haciendo desarrollos a medida de las necesidades. Es cierto que muchas veces se contratan estos trabajos a empresas externas, pero cada vez es más común que el trabajo se haga en casa. Por motivos básicamente prácticos y de confidencialidad.

Una empresa de seguros, por ejemplo, no encuentra en el mercado un paquete de software que pueda cubrir todas sus necesidades, dada la complejidad del negocio y las particularidades de cada empresa. Eso sin entrar en los intrincados vericuetos de la organización misma (estructura de administración, de ventas, de agentes, etc). Todo ello se traduce en mil y una pequeñas aplicaciones que se van creando a medida que se necesitan. Al cabo de unos años, lo que hay es un desorden absolutamente incontrolable y, lo que es peor, imposible de mantener.

Es en ese momento cuando puede surgir la iniciativa de hacerlo todo de nuevo. De recomenzar, pero contando con pautas estándares, siguiendo una metodología bien pensada y utilizando tecnologías comunes. Para que cuando sea necesario hacer algún cambio o mejora en el futuro, no cunda el pánico al darse cuenta de que el informático que “tenía todo el proyecto en su cabeza” se ha ido y nadie es capaz de meter mano en el código.

Ahora, este tipo de proyectos no son moco de pavo. Plantearse algo así en una empresa con miles de empleados y oficinas por medio mundo, es algo gordo. Muy gordo. Significa pensar en un proyecto que puede –y seguramente lo haga- durar algunos años. De ahí que la planificación y definición juegan un papel fundamental.

En el caso que nos ocupa, la empresa tomó la decisión de renovar sus aplicaciones por completo, migrándolas a un entorno web que permitiese una actualización y mantenimiento más sencillo, a la vez que poder asegurar una homogeneidad de estilo. Antes, cada aplicación adolecía de las “creatividades” individuales de los equipos de desarrollo que habían participado en ellas.

Dentro de este macro proyecto –curiosamente- se contempló la necesidad de contar con gente especialista en usabilidad. Ignoro quién tuvo la feliz idea, pero sin duda que fue una inspiración que ha valido la pena (no así el nombre del grupo).

Lo más interesante de todo este trabajo, más allá de estar en una de las corporaciones más grandes de España, ha sido el constatar la necesidad que tienen este tipo de empresas de tener equipos de diseño dentro.

Principalmente, la participación de gente dedicada al diseño de interacción puede asegurar que todo el proyecto tenga coherencia. Que todo lo que se haga sea homogéneo y que “respire” un aire familiar. Da igual cuántos programadores, jefes de proyecto, coordinadores o lo que sea, estén involucrados. El producto final, siempre parecerá hecho por los mismos. Algo que las grandes empresas de software han entendido hace mucho tiempo ya y que no sé porqué en otros mercados recién se está tomando conciencia de su importancia.

¿Se imagina alguien que los programas de Apple se comportasen todos de forma diferente o que tuviesen estilos visuales distintos entre sí? O el mismo Microsoft Office: si Word, Excel y PowerPoint, por ejemplo, usasen distintos botones, una distribución de menús propia de cada uno y los menús tuviesen diversos nombres para las mismas acciones, sería un caos. De hecho, nadie lo compraría. Pero parece ser que cuando se trata de los desarrollos propios de otras empresas, todo eso da lo mismo.

Un equipo de diseño involucrado desde el principio aporta precisamente eso, la tranquilidad de saber que existe un control de calidad y una definición de estilos y procesos que además, no choca con los principios de facilidad de uso y eficiencia. Que la usabilidad va de serie, en definitiva.

Si esto se hubiese tomado en cuenta desde el principio, si el “grupo de usabilidad” no hubiese sido un extra -compuesto además por personal externo-, se habrían evitado discusiones tan peregrinas como el correcto diseño de un formulario o la necesidad o no de tener mensajes de espera en las aplicaciones que hacen consultas complejas a la base de datos. Nadie pone en duda los dictámenes de un departamento de arquitectura de sistemas o el de metodología, porque están incorporados de base. Ya es hora de que el diseño de interacción lo esté también.

Creo que nuestra tarea, la de quienes estamos trabajando en proyectos similares en empresas grandes, debe ser también convencerles de que incorporen en su trabajo diario el Diseño, así con mayúsculas. Que dejen de verlo como el peluquero que se llama para tratar de arreglar a la novia en el último minuto. El diseño debe estar dentro, ser indiscutible, tener un papel fundamental. Que dejen ya de hablar y discutir sobre usabilidad, porque ya llevamos mucho tiempo en lo mismo como para no darnos cuenta de que si no se lleva puesta, no sirve de nada.

Cuando esto suceda en las grandes corporaciones, habremos dado el principal paso para dejar de hablar de ello. Habremos llegado al punto más alto en la curva de aceptación de un nuevo concepto o idea y podremos, por fin, dedicarnos a lo bonito: diseñar y solucionar los problemas de las personas.

[1]Propongo además, de este modo, la participación asíncrona para todos los que -por motivos personales, geográficos o simplemente estomacales- no podamos asistir.